• Alan G

Un buen tracking (proceso de grabación) marca una gran diferencia en el resultado final de una producción musical, y no sólo eso, facilita enormemente el trabajo de los siguientes procesos (edición y mezcla). A lo largo de mi carrera he participado en muchos discos con artistas de distintos niveles, y basado en mi experiencia creo que puedo resumir en 3 puntos básicos los elementos que engloban un buen tracking.

1- Performance. Se puede ser muy descuidado y confiar en que se arreglará en la edición, hoy en día existen las herramientas para cuadrar todo a un click y hasta se puede afinar la voz. O se puede buscar una interpretación imposible para el artista que sólo va a desgastar el proceso y hará que aumente el tiempo de estudio respecto a lo que se tenía contemplado, además soy de la idea de que un “error” puede ayudar si está en el momento adecuado. Todo es un balance, y creo que se puede caer en estos 2 extremos. A mi gusto, el artista debe llegar al estudio con una mentalidad como si no existiera la edición, y dar su mejor interpretación, obviamente habiendo ensayado antes, y es labor del productor el saber cuándo es el momento de parar y seguir con lo demás.

2- Sonido. El timbre del instrumento es algo que debe distinguir a todo artista. Es importante buscar un buen sonido a la hora de grabar, es fácil pensar que se podrá arreglar después en la mezcla, pero si no estamos contentos con el sonido desde el tracking, lo más probable es que no lo estemos después. Un buen ingeniero te asegurará que el sonido que se capture sea lo suficientemente bueno para poderse trabajar después si es necesario y que funcione con el género, la forma de tocar del artista y sobre todo con la canción.

3- Arreglo. Un aspecto muy descuidado en artistas con poca experiencia. En realidad debería ser una etapa previa al tracking, sin embargo hace una gran diferencia una sesión donde todos saben quién va a tocar qué, y dónde. Si las guitarras le estorban a la melodía de la voz, o el bajo no funciona con la batería, o no hay espacios y dinámicas, esto tendrá un resultado negativo en la producción. Es muy útil pedir ayuda a un oído externo que tenga la experiencia para saber si los elementos de una canción funcionan entre sí, y esto ayudará a que el proceso de grabación sea más rápido y efectivo.

Los discos se pueden hacer de mil maneras, pero entre más nos enfoquemos en no tener que arreglar después lo que podamos mejorar en el momento, será mejor el resultado final y nos ahorraremos dolores de cabeza y posibles gastos extra.

Alan García

(Los Ángeles Negros, La Gusana Ciega, Mon Laferte...)



48 vistas
  • Google Maps